Acumulación por despojo: El profeta Habacuc y la codicia por las injustas ganancias

El profeta Habacuc, al igual que los demás voceros de Dios del Antiguo Testamento como Isaías, Jeremías, Amós, etcétera, fue un celoso defensor de la justicia proclamada por el Altísimo. Fue un valiente denunciante de las opresiones cometidas por los poderosos de su tiempo y asumía como propia la causa de los desvalidos y empobrecidos de su pueblo. Habacuc vivió a fines del siglo VII antes de nuestra era, y no nos sorprende que el mismo tipo de injusticias y rapacerías por parte de los sistemas dominantes se vayan repitiendo   a lo largo de la historia.

Así como en los días de Habacuc, casi 2, 400 años atrás, sus “ayes” siguen resonando en nuestra época posmodernista debido a aquellos que codician injustas ganancias…para su casa…para su cuentas de banco, para sus inversiones en la bolsa de valores, para su vida de lujos y comodidades en detrimento del 99 por ciento de la población mundial.

Por Ricardo Guillermo Gállego

Acumulación por despojo: El profeta Habacuc y la codicia por las injustas ganancias

Por Ricardo Guillermo

¡¡ Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!!

10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.

11 Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.

12 ¡¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!!

Habacuc 2:9-12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

El profeta Habacuc, al igual que los demás voceros de Dios del Antiguo Testamento como Isaías, Jeremías, Amós, etcétera, fue un celoso defensor de la justicia proclamada por el Altísimo. Fue un valiente denunciante de las opresiones cometidas por los poderosos de su tiempo y asumía como propia la causa de los desvalidos y empobrecidos de su pueblo. Habacuc vivió a fines del siglo VII antes de nuestra era, y no nos sorprende que el mismo tipo de injusticias y rapacerías por parte de los sistemas dominantes se vayan repitiendo   a lo largo de la historia.

Así como en los días de Habacuc, casi 2, 400 años atrás, sus “ayes” siguen resonando en nuestra época posmodernista debido a aquellos que codician injustas ganancias…para su casa…para su cuentas de banco, para sus inversiones en la bolsa de valores, para su vida de lujos y comodidades en detrimento del 99 por ciento de la población mundial.

La codicia de la que habla Habacuc, la define él mismo en el versículo 6-b del referido capítulo 2: “¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda?”

Es interesante notar que en las diferentes versiones de la Biblia el pasaje de Habacuc, motivo de nuestra análisis, tiene frases que complementan las explicaciones: ¡Ay del que obtiene ganancias ilícitas para su casa…¡Ay de ti, que has llenado tu casa con el producto de tus robos…¡Ay del que acumula para su casa ganancias deshonestas…¡Ay del que forja su casa con el fruto de la maldad…La codicia:
¡Ay del que acumula lo que no le pertenece…¡Ay del que codicia ganancia mal habida por violencia!

También Habacuc nos da claves en este mismo texto del capítulo 2 de cómo se apropian las ganancias los opresores: “Por cuanto tú has despojado(v.8), “…el que edifica la ciudad con sangre (…) con iniquidad” (v.12). La asociación de la codicia con la acumulación y el despojo tiene que ver con lo deshonesto, lo ilícito, con el engaño, la maldad y la violencia, la muerte y la opresión.

Para hablar sólo de lo que a nosotros mexicanos nos abruma y avasalla: el neoliberalismo mundial en su modalidad de capitalismo salvaje, que multiplica lo que no es suyo y acumula para sí los recursos naturales y el capital, es exactamente lo que estamos sufriendo. El objetivo del capitalismo, como bien sabemos y padecemos, no es diferente de lo que los codiciosos de los tiempos de Habacuc también buscaban. La ganancia. Y como veremos con algunos ejemplos de lo que pasa en México (que por supuesto sucede en muchos otros países): LA GANANCIA INJUSTA.

El geógrafo y teórico social inglés, David Harvey puso en la palestra académica dos de los conceptos manejados por Habacuc: acumular para sí y despojo, en su trabajo “Nuevo Imperialismo: Acumulación por despojo” (“The ‘New’ Imperialism: Accumulation by Dispossession”. Socialist Register, 2004). Y el sociólogo mexicano Alejandro de Coss en un ensayo titulado El despojo infinito: México visto a través de David Harvey (http://horizontal.mx/el-despojo-infinito-mexico-visto-traves-de-david-harvey, mayo 19, 2015), retrata la realidad de México, despojado ancestralmente, explicando sistemáticamente el trabajo de Harvey, desmenuzando a su vez “su concepto de ‘Acumulación por Despojo’, para comprender cómo la producción de drogas, algunas reformas jurídicas (en particular la energética), los cambios en la propiedad de la tierra y la liberalización del comercio pueden producir procesos de despojo que son necesarios para la acumulación de capital”. (De Coss. Op. cit. Pág.1)

No es el propósito de este artículo hacer un bosquejo exegético del libro de Habacuc, sin embargo, si es necesario contextualizar su “ayes” para que nos demos cuenta que las intenciones de los poderosos de cada época no varían a lo largo de las edades. A partir del versículo 5 hasta el 20 del capítulo 2, Habacuc lanza sus famosas “imprecaciones contra el opresor” o “ayes” contra los injustos”. ¿Quiénes son estos? Algunos especialistas fechan la redacción del libro de Habacuc alrededor de los años 612-605 a.c. cuando los caldeos surgieron como una nación cruel y conquistadora despojando a los asirios de su dominio, no menos brutales y opresores. Dios mismo levantó a los caldeos (babilonios) para castigar a Judá, pues la injusticia campeaba y la violencia y la idolatría se encontraban por todos lados, sin embargo, Yahvé contestando a la protesta de Habacuc al cuestionarlo éste por usar a los caldeos para juzgar a un pueblo más “justo” que ellos, Dios le responde que también juzgará a los babilonios por su barbarie. Aquí lo importante es destacar los “métodos” de los caldeos opresores que son muy semejantes a los que experimentamos hoy en día.

Regresando con de Coss, señala en su ensayo que el proceso de despojo contra México arranca en la conquista española, y en la colonia continúa este proceso de saqueo, bien documentado, que vincula nuestro territorio a un “sistema global interconectado que se fundamenta en la acumulación y circulación de capital. La producción de la Nueva España es parte esencial del colonialismo, un proceso que, mutado, perdura hasta hoy”. (Ibíd. Pág. 1).

“Este despojo acontece por siglos. No se refiere solo a los recursos llevados a tierras europeas, al oro que ingresa a las arcas de las grandes potencias. El despojo es también interno. Es el de la expulsión forzada de campesinos y pueblos originarios; el de la pérdida de los derechos sobre lo común; el de la transformación de las diversas relaciones de propiedad a una sola: la privada; el de la supresión de formas de producción y consumo alternativas; el de la monetización del intercambio; el de la esclavitud y su comercio; el de la deuda, y, finalmente, el del sistema crediticio (Ibíd. Pág. 1 refiriéndose a Harvey, “The ‘New’ Imperialism: Accumulation by Dispossession”).

Este despojo, y la consecuente acumulación del capital, utiliza diversas formas de violencia, como la señalada líneas arriba por Harvey de la expulsión forzada, sino además los opresores se pueden valer de asesinatos y desapariciones, amenazas, extorsiones y demás. Habacuc lo dice en 2:12: Ay del que edifica con sangre, es decir con muerte y violencia, que funda con iniquidad, o en otras palabras con engaño, robo, intrigas.

De Coss dice: “La muerte y la acumulación también se entrelazan en territorios que están sembrados de cuerpos. Las fronteras entre el crimen organizado, la empresas que operan en la legalidad y las instituciones del Estado se difuminan. La minería, el cultivo de amapola y la supresión de la disidencia se entrelazan. En Guerrero, por ejemplo, se ha perseguido, encarcelado y asesinado a quienes han comenzado una lucha contra este llamado necrocapitalismo” (De Coss. Op. Cit. Pág.3, refiriéndose al concepto de “necrocapitalismo” de Banerjee, Subharata Bobby. 2008. “Necrocapitalism”. Organization Studies,1541-1563).

Una nueva fase del capitalismo: no sólo es salvaje, sino asesino y depredador –necrocapitalismo-, pues sin el menor escrúpulo, edifican con sangre y con iniquidad (Hab. 2:12). Acumulan y despojan aun valiéndose de la ley. De Coss señala: “Los mecanismos de servidumbre legal que la Reforma Energética plantea (la obligación de propietarios de tierras útiles para la producción y transporte de hidrocarburos a ‘rentarlas’ por periodos de 50 años a las empresas que las requieran) pueden agudizar este proceso de desplazamiento territorial obligado, incrementando la oferta de mano de obra y, por lo tanto, abaratándola. La ley puede ser entonces un mecanismo para avalar y fomentar estos procesos” (De Coss. Op. Cit. Pág.2).

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) ha estado muy preocupado por las cuestiones éticas de la economía “llamando a una colaboración con otros asociados religiosos e intergubernamentales para denunciar la injusticia económica y el consumo insostenible de la mayoría de los recursos del planeta por parte de una minoría privilegiada (…) El Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, Secretario General del CMI, dijo: Dentro de la comunidad religiosa, abrazamos este imperativo moral, pues compartimos la creencia de que la prueba moral de nuestra sociedad está dada por la situación en la que se encuentran los más débiles y los más vulnerables. Nuestros textos sagrados también nos instan a combatir la injusticia y a mejorar la condición de los más pobres dentro de nuestro ámbito.” (https://www.oikoumene.org/es/press-centre/news/wcc-joins-religious-and-faith-based-organization-leaders-in-issuing-call-and-commitment-to-end-extreme-poverty-by-2030).

De Coss, en la introducción de su ensayo comenta: “Mirar México a través de los ojos de David Harvey nos da, además, la posibilidad de entender cómo se configuran resistencias actuales y posibles frente al despojo, la catástrofe y la muerte que nos sobrecogen” (De Coss,Op. Cit. Pág. 1).

Acerca de observatorioeclesial

Espacio de articulación ecuménica, de análisis de la realidad y de formación social teológica, política y de género para la defensa y exigencia de los derechos humanos integrales, la construcción y empoderamiento de la Iglesia de los pobres en el espíritu evangélico de comunión, combatir la pobreza y la exclusión; así como generar una corriente de opinión crítica y pública favorable a estas causas; también seguir siendo un referente, para denunciar, construir, formar y generar esperanza.
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